La presentación de Digger reúne dos nombres asociados a formas diferentes de la intensidad cinematográfica: Alejandro G. Iñárritu y Tom Cruise. El director de Birdman y The Revenant coloca al actor en una sátira donde el impulso de salvar al mundo queda ligado a la responsabilidad por haberlo puesto en peligro. Tras su presentación en Londres y su paso por México, la película inicia su lanzamiento internacional el 30 de septiembre; Warner Bros. anuncia el estreno en Estados Unidos para el 2 de octubre.

La sinopsis oficial sigue al hombre más poderoso del mundo, que emprende una misión frenética para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que provocó lo destruya todo. Esa formulación contiene una inversión sugerente para una estrella acostumbrada a protagonizar misiones de rescate: aquí el salvador debe responder por el origen de la catástrofe. La promoción coloca esa contradicción en el centro, aunque su alcance habrá que medirlo en la película.

Un personaje que desplaza a la estrella

La presentación mundial en Londres mostró a Cruise hablando de un personaje muy alejado de sus figuras heroicas más reconocibles. La cobertura de Reuters destacó su transformación física y el trabajo sobre un extenso monólogo. El 25 de septiembre, Cruise e Iñárritu presentaron el film en México, en un acto que también funcionó como regreso del cineasta a su país con una producción de alcance internacional.

El interés de esa alianza está en la tensión que puede generar la imagen pública del actor. La confianza, la eficacia y la capacidad de llevar una misión hasta el final son rasgos que sus películas de acción han convertido en marca. Un protagonista que provoca el desastre y luego necesita ser reconocido como salvador introduce otra pregunta: cuánto de la heroicidad depende de los hechos y cuánto del relato que un personaje construye sobre sí mismo.

La sátira y el tamaño del espectáculo

Iñárritu dirige un elenco que incluye a Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons. El guion está firmado por el director junto con Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman. Emmanuel Lubezki vuelve a colaborar en la fotografía. La producción anuncia un rodaje íntegro en VistaVision y exhibición en salas e IMAX.

El formato permite pensar el tamaño que se le concede a esta historia: una sátira del poder presentada con herramientas de gran espectáculo. Esa relación plantea una expectativa más fértil que la búsqueda de una simple transformación de Cruise. ¿Puede la película usar el atractivo de una estrella para volver incómoda la necesidad de creer en un salvador? ¿Puede sostener la contradicción cuando también debe convocar a un público masivo?

La presentación abre esas preguntas. La noticia, por ahora, es el encuentro de un realizador que trabaja sobre la ambición y el reconocimiento con un actor cuya presencia suele prometer control sobre el caos. Digger propone reunirlos en una ficción donde esa promesa empieza a resquebrajarse.