El Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires comienza este miércoles 30 de septiembre y se extiende hasta el 7 de octubre. La cuarta edición ofrece funciones gratuitas, cinco competencias, películas recientes y recorridos por obras que siguen interviniendo en la manera de mirar. La organización corresponde a la UBA y a la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Su programa reúne el cine que sale de la universidad con una circulación internacional que abarca distintas escalas de producción.
Una apertura que vuelve al bosque
La libertad doble, de Lisandro Alonso, abre el festival en su estreno argentino, después de pasar por la Quincena de Cineastas de Cannes. La primera función está anunciada para hoy a las 19:30 en el Cine Cosmos.UBA, con una segunda proyección el viernes 2 a las 21:00 en la misma sala. La película vuelve al universo de Misael, el hachero de La libertad, y lo enfrenta ahora a la responsabilidad de hacerse cargo de su hermana. Ese regreso permite pensar cómo cambia un personaje cuando el tiempo deja de ser solamente el de su trabajo cotidiano.
Alonso también participa del seminario del festival. La relación entre una película nueva, su antecedente y la posibilidad de escuchar a su director ofrece una puerta de entrada a una obra donde los cuerpos, los desplazamientos y los espacios tienen tanta importancia como la información que entrega el relato.
Películas nuevas y otras maneras de volver a mirar
La competencia internacional reúne doce largometrajes. Entre ellos figuran Pedro en el país, de María Alché y Benjamín Naishtat; La Perra, de Dominga Sotomayor; La hija cóndor, de Álvaro Olmos Torrico; Chicas tristes, de Fernanda Tovar, y Todo es cárcel, de Eloy Enciso. Hay además una competencia iberoamericana de cortometrajes y tres espacios ligados a la universidad: cortos UBA y competencias de largos y cortos de graduados de Diseño de Imagen y Sonido.
La programación se amplía con un homenaje a Leos Carax, un foco de cinco películas de Yasujiro Ozu y el ciclo «Cine y ciudades: París». Carax permite recorrer la transformación de una sensibilidad desde Boy Meets Girl hasta C'est pas moi; Ozu vuelve a ofrecer una escuela de atención al gesto, la familia y el paso del tiempo. Para el espectador, un festival también puede ser la ocasión de ver en sala aquello que conocía por una copia doméstica o por su lugar en la historia del cine.

Dos oficios, una memoria del cine argentino
La UBA distinguirá con doctorados honoris causa a Lita Stantic y Félix Monti. El homenaje se acompaña con Yo, la peor de todas, Un muro de silencio, La niña santa y Chango, la luz descubre. La selección pone en relación la producción, la dirección y la fotografía: trabajos que muchas veces permanecen detrás del nombre de una película y que son decisivos para que exista.
También hay proyecciones especiales y actividades de formación. En el Microcine de Filosofía y Letras, el jueves 1 a las 17:00 se presenta We Are Making a Film About Mark Fisher, de Simon Poulter y Sophie Mellor. El viernes 2, esa sede ofrece Yo, la peor de todas a las 14:30, el documental sobre Monti a las 17:00 y Pedro en el país a las 19:30, con presencia de sus directores.
Cómo organizar las funciones
Las cinco sedes son FADU, en Ciudad Universitaria; Cine Cosmos.UBA, en Corrientes 2046; Sala Leopoldo Lugones, en Corrientes 1530; Cine Arte Cacodelphia, en Roque Sáenz Peña 1150, y FiloCine, en José Bonifacio 1337. Conviene consultar las fichas por día y sala antes de organizar el recorrido.
En un calendario saturado de estrenos que apenas alcanzan a encontrarse con su público, ocho días de proyecciones y conversación tienen un valor concreto. El FIC.UBA propone un tiempo para elegir, comparar y volver sobre una película. La entrada gratuita amplía esa posibilidad: transforma la curiosidad en un recorrido que cada espectador puede construir.
