El título parece anunciar un destino clausurado: El camino hacia la muerte del viejo Reales. Sin embargo, la película de Gerardo «Chango» Vallejo sigue abriendo preguntas. En la vida de un trabajador azucarero tucumano y sus hijos encuentra algo que todavía incomoda: la distancia entre quienes producen una riqueza y quienes tienen poder para decidir sobre ella. Volver a este film implica observar cómo el cine puede convertir una experiencia individual en una historia social sin borrar la singularidad de quien la cuenta.
Vallejo inició el trabajo en 1968 y completó la película en 1971. El estreno comercial argentino llegó el 10 de abril de 1974. Esas fechas explican las distintas dataciones que acompañan a la obra y también señalan su recorrido accidentado. Nacida en el ámbito de Cine Liberación, con participación de Fernando Solanas y Octavio Getino en el guion, atravesó la censura y una circulación que incluyó proyecciones clandestinas.
Una familia dentro de una historia mayor
Gerardo Ramón Reales y sus tres hijos son el centro de un relato que registra el trabajo y las condiciones de vida en el mundo azucarero de Tucumán. La explotación adquiere un rostro, una voz y una duración. El cuerpo del viejo no aparece como una ilustración de la pobreza: lleva las marcas de una relación laboral y de una historia que ha limitado sus posibilidades de elegir.
La familia permite además que el film se abra a experiencias y respuestas diferentes. El paso de una generación a otra no garantiza una salida. Lo heredado incluye conocimientos y vínculos, pero también restricciones que reaparecen bajo otras formas. Esa continuidad convierte la pregunta por el porvenir de los hijos en un problema político: qué margen queda para construir una vida cuando las condiciones de partida se transmiten como una deuda.
El documental también construye
La potencia de El camino... está ligada a una forma de trabajo. En su estudio sobre el cine militante argentino, el investigador Mariano Mestman reconstruye la convivencia inicial de Vallejo con los Reales, realizada con un equipo reducido. Esa proximidad dio lugar a los primeros registros y a una estructura que luego se organizó alrededor de los hijos. La película articula testimonios, voces trabajadas en posproducción y situaciones reconstruidas.
Reconocer esa elaboración permite mirar mejor. Una voz registrada, una escena puesta en situación y una decisión de montaje participan de la misma búsqueda: hacer comprensible una relación de fuerzas. El film tiene una orientación política explícita y toma decisiones sobre el lugar desde el cual quiere intervenir. Al mismo tiempo, los ritmos de la vida cotidiana, los rasgos culturales y la presencia de los personajes producen una densidad que excede la exposición de una tesis.
Allí reside una tensión que vale la pena conservar. El cine militante puede correr el riesgo de fijar de antemano lo que un personaje debe representar. Vallejo trabaja dentro de esa tradición y deja entrar también una experiencia vivida. La lectura de Mestman ayuda a reconocer la convivencia entre indagación cultural e intención de intervención. Esa mezcla impide reducir la película a un documento de época que solo ilustraría ideas ya conocidas.

Por qué sigue hablando del presente
Su actualidad no exige afirmar que las condiciones de hoy sean idénticas a las de aquel Tucumán. La industria, las organizaciones y los modos de contratación se transformaron. Lo que vuelve es una pregunta por la distribución del poder: quién carga con el desgaste del trabajo, quién decide qué vidas son prescindibles y qué ocurre cuando una comunidad pierde los medios para sostenerse.
La película invita a discutir el modo en que se cuenta la pobreza. Una vida puede aparecer en las noticias como una cifra, una urgencia o un caso aislado. La duración cinematográfica permite observar relaciones: el empleo y la familia, el territorio y el desplazamiento, la memoria y la expectativa de los más jóvenes. En esa trama, las decisiones de una persona dejan de parecer completamente privadas. Se hacen visibles las condiciones que las vuelven posibles o las bloquean.
También hay una cuestión de geografía. El país que mira Vallejo se organiza desde Tucumán. La provincia adquiere el espesor de un mundo donde se produce y se disputa una historia nacional. Esa posición sigue siendo una enseñanza para un cine argentino que muchas veces debe luchar para que sus territorios sean reconocidos como centros de experiencia y pensamiento.
Chango Vallejo: filmar, enseñar, volver
Nacido en Tucumán en 1942, Vallejo se formó en la Escuela Documental de Santa Fe vinculada a Fernando Birri. Integró Cine Liberación y participó en La hora de los hornos. La formación santafesina y el trabajo posterior en su provincia conectan dos tradiciones: la atención documental a la vida popular y un cine que buscaba actuar sobre los conflictos que registraba.
Con Testimonios de Tucumán llevó esa búsqueda a una serie de cortometrajes ligados a la universidad y a los trabajadores azucareros. La persecución y un atentado contra la casa de sus padres en diciembre de 1974 lo empujaron al exilio. Pasó por Panamá y España, donde hizo Reflexiones de un salvaje, escribió Un camino hacia el cine y sostuvo una actividad de formación cinematográfica.
Después del regreso a la Argentina, El rigor del destino retomó la memoria del trabajo y de las luchas tucumanas desde la ficción. Más tarde llegaron Con el alma y Martín Fierro, el ave solitaria. Son películas atravesadas por la voluntad de enlazar personajes, memoria y una idea de país. Vallejo murió en 2007. Los intervalos entre sus largometrajes recuerdan también las dificultades de una obra que debió hacerse entre la persecución, los desplazamientos y la búsqueda de recursos.
Rescatar El camino hacia la muerte del viejo Reales permite discutir tanto la historia que registra como la forma que inventó para contarla. Su fuerza está en ese encuentro entre una convicción política y una atención a personas concretas. El cine encuentra allí una tarea que permanece abierta: mirar una vida el tiempo suficiente para comprender qué parte de su destino ha sido decidida por otros.
